Ecoturismo en Barra de Navidad
IGUAL QUE LA MIGRACION anual del pato cerceta de ala azul, el guía de ecoturismo Michael Malone pasa los veranos en Ontario, Canadá, y los inviernos en Puerto Escondido. Mike fue un pionero del ecoturismo en 1985, cuando se hizo amigo de un taxista y su familia, habitantes de una laguna cercana, La Ventanilla.
Empezaron llevando a los turistas a ver la vida salvaje a bordo de una piragua hecha de un árbol de perota gigante. El resto, como dicen, es historia. Hace poco fui con Mike a ver las diferentes actividades ecoturísticas que se llevan a cabo en la Barra de Navidad. Nos dirigimos hacia el sureste de la ciudad, en dirección a Huatulco sobre la carretera 200 y cruzamos el puente sobre el río Colotepec, girando a la derecha en la Barra de Navidad. La primera parada es en la Producción Ecoturística Colotepec de Galo Sánchez.
Galo Sánchez fue quien inició la reintroducción de tortugas, iguanas y cocodrilos a la vida salvaje. El se encuentra a la izquierda de los edificios municipales, tiene varios anuncios escritos a mano en el frente. Es como un pequeño zoológico, con reptiles de varios tamaños en jaulas, muchos de los cuales son liberados cuando alcanzan la edad y tamaño adecuados. Se espera una pequeña donación al iniciar el recorrido.
Seguimos nuestro camino hasta el final de la carretera, donde encontramos el Restaurante Ballena a la orilla del río Colotepec. El restaurante y las actividades ecoturísticas relacionadas son administradas por una cooperativa de familias locales. Pregunté cuánto tiempo llevaba ahí el restaurante, y Concha, la señora que está trabajando el día de hoy, me comenta que tienen que reconstruir el restaurant cada temporada porque el río cambia de lugar. Desde aquí se puede caminar a una laguna cercana habitada por numerosos cocodrilos; por $50 lo pueden llevar dentro de la laguna a ver los cocodrilos. También se encargan de proteger los nidos de las tortugas marinas en la playa cercana.
Por la tarde regreso y salgo con un grupo de jóvenes (prácticamente niños) que pertenecen a la cooperativa, vadeamos el río Colotepec y llegamos a la playa, cargando casi con 400 tortugas golfinas que serán liberadas en la playa a la puesta del sol. Ver a una generación de jóvenes mexicanos liberar cuidadosamente a las pequeñas tortugas pertenecientes a una especie encaminada a la extinción hace solo unos años me llena de esperanza.
Terminamos la velada en La Ventanilla, a unos cuantos kilómetros sobre la carretera con rumbo a Huatulco. Hay un pequeño señalamiento en la entrada, y me sorprendo, ya que he pasado varias veces por aquí sin haber puesto atención en el (de hecho, ésta es la otra Ventanilla. La mayoría de la gente piensa en la laguna que está en Mazunte al pensar en La Ventanilla). La laguna en la que nos encontramos hoy es pequeña y alimentada por agua de lluvia, y es conocida con el nombre de Los Naranjos. También recibe agua del río Colotepec cuando la boca de éste se anega y el río baja hacia La Ventanilla. Encontramos una nueva palapa construida por otra cooperativa y operada por el pequeño pueblo de La Ventanilla, que se encuentra del otro lado de la carretera. Aquí hay pequeños botes que, por $50, por persona, lo llevarán a la laguna a admirar aves y cocodrilos.
Ésta es la laguna en la que Mike Malone empezó con su vecino taxista. Conversa lleno de nostalgia con Julián, un señor de edad que está trabajando el día de hoy. Tienen muchos conocidos en común, incluyendo a Ofelio, quien era dueño del lugar y según se dice tuvo 22 hijos. Mike nos cuenta que en 1985 dejó de encabezar recorridos en ésta laguna porque se secó por completo, y decidió trasladarse a la laguna Manialtepec.
Mike explica que intenta que los lugareños se apropien de los proyectos ecoturísticos. Me cuenta la historia de cómo los pescadores del lugar solían reírse y sacudir sus cabezas cuando lo veían llevar a los turistas a ver aves. Con orgullo me dice que "ahora podemos encontrar letreros que dicen "Tours: aves y naturaleza" en cada uno de los muelles de Manialtepec." Su convicción es que el fruto del trabajo no es el dinero, sino la conservación del medio ambiente.
También aprendo que la laguna de Manialtepec tiene hasta 15 metros de profundidad, mientras que la de Chacahua es una laguna superficial, que solo alcanza los 3 metros de profundidad. Como resultado, Manialtepec cuenta con un ecosistema de altos y exuberantes manglares. Aquí se encuentran unas 290 especies de aves, y, dependiendo del observador de aves, encontraremos gente buscando a los "endémicos" o aves únicas del área (hay gente que busca solo a los endémicos de la ladera del Pacífico), y también aquellos como yo, que solo busco algo que sea diferente a una gaviota, que sea colorido y que no se vaya volando muy rápido.

